No permita que las deudas destrocen su vida

Cuando se acumulan deudas, sea por préstamos, por tarjetas de crédito o de cualquier otro tipo, se vive en un estado de permanente preocupación. Darle vueltas y más vueltas a ver cómo puedo resolverlo, de dónde sacar más dinero. Uno pierde el gusto por todo, parece que, con la situación que se padece, no merece disfrutar de la vida, al menos, de los pequeños momentos de felicidad que todos los seres humanos necesitan para vivir. En ese estado, las relaciones de pareja se deterioran gravemente, contínuamente pensando en lo mismo ya no hay momentos para el disfrute. Se cae en un estado de soledad porque, por un lado, la falta de dinero hace no se pueda salir o realizar actividades con amigos y conocidos y, por otro lado, el estado de desánimo y culpabilidad hace que la persona se vuelva menos sociable.

Pero el estado de sufrimiento permanente que he descrito brévemente más arriba se vé drasticamente agravado cuando se empieza a impagar. En primer lugar los departamentos de recobro de los acreedores lanzan una campaña de acoso y derribo del deudor para conseguir cobrarle como sea, utilizando el método de las llamadas telefónicas acosadoras y de cartas y mensajes amenazantes. Acosan al deudor llamándolo a horas intespectivas, llamando al trabajo para hablar con el primer compañero que descuelgue y contarle la deuda que el acreedor tiene, llamando o visitando a los vecinos, atacando al sentimiento de culpa del deudor, faltándole al respeto, incluso llegan a insultarle. Hablan con cualquiera, incluso con los niños. Se inventan cualquier tipo de amenaza, todo vale para ellos. Ante tal acoso, el deudor cae en un estado de desesperación, porque quiere pagar pero no puede.

Pasados los primeros meses de impagos proceden a la puesta en marcha de las demandas judiciales: primero la notificación por vía de burofax para poco después interponer demanda. Con la demanda vienen las notificaciones del juzgado. Pueden llegar al trabajo, con lo cual todos los compañeros estarán al corriente, el deudor irá al trabajo en un estado de verguenza muy desagradable. Pero también, los representantes del juzgado correspondiente pueden ir a la residencia del deudor, lo que es terrible, llegan en cualquier momento y notifican a la primera persona que les atienda, incluso hablan con los niños. Se crea un estado de pánico general en el hogar. Un hogar que, en realidad, ya no es un hogar, a estas alturas, se ha convertido en un infierno: el miedo y las preocupaciones que potencian el enfrentamiento en la pareja.

Cuando el juez dicta sentencia, se da paso a que el acreedor que haya demandado proceda a solicitar el embargo de la nómina del acreedor. Si el préstamo hubiera sido firmado por ambos miembros de la pareja, podrán embargar las nóminas de ambos. De manera efectiva, el embargo se realiza porque el juzgado notifica a la empresa en la que se trabaje para que descuente directamente de la nómina una parte de la misma, hasta que se termine de pagar la deuda. Pero la deuda crece a un interés muy alto, así se alarga el proceso de cobro, lo que supone un largo periodo con la nómina embargada. Además, los acreedores, conforme interpongan demandas, se iran “poniendo en cola” para continuar embargando al acreedor, con lo cual, el periodo de la nómina embargada se alarga y alarga.

Además de embargar nóminas, los acreedores también pueden embargar las propiedades que disponga el deudor, por ejemplo una vivienda (siempre y cuando el tamaño de la hipoteca lo permita) o un automóvil. También pueden poner en marcha embargos de la cuenta bancaria, haciendo “rastreos” de las mismas para llevarse el dinero que haya, que puede proceder por ejemplo de una devolución de Hacienda o de una beca. Y si no hay nóminas, los acreedores pueden esperar años a que las haya o haya otro tipo de ingresos para proceder a embargar.

Sinceramente, la descripción que he hecho del estado de angustia a que se vé sometido un deudor que no puede pagar no hace justicia a la realidad, la vivencia es aun peor. En realidad es un estado de, prácticamente, muerte social.

Pero hay solución para no padecer, una solución prevista por la Ley, es el Concurso de Acreedores de Personas Físicas bien gestionado. Una posibilidad que no es conocida por la mayoría de los españoles, entre otras cosas porque no hay apenas despachos de abogados especialidos en la gestión del Concurso de Acreedores. Central Reductora de Deudas es un despacho de abogados y economistas especializado en solucionar situaciones de sobreendeudamiento mediante el Concurso de Acreedores: conseguimos que las reclamaciones de deudas cesen y se detengan los intereses y la rebaja media de la deuda al 50% con pago a más de 5 años sin intereses. Incluso, dependiendo de la situación económica, hasta el 100% de rebaja ¡La exoneración total del endeudamiento! NSI Usted está sobreendeudado, estará de acuerdo conmigo en que no es solo cuestión tan de dinero, es recuperar la paz, dejar de sentirse perseguido, saber con qué dinero cuenta de verdad… Es cortar con la vida destrozada a la que someten los acreedores.

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